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Ante la crisis, fraternidad

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Con motivo de la crisis y sus repercusiones en la población más vulnerable, desde el año pasado, diez delegaciones y organismos diocesanos vinculados a la acción social vienen estudiando reflexiones y propuestas para hacer de la crisis un tiempo de esperanzas y alternativas.

Estas reflexiones se han hecho públicas en el acto organizado el año pasado y en el del 14 de mayo de este año. En ambos se ha invitado a la comunidad cristiana, y a toda la sociedad en general, a vivir este tiempo de crisis como un tiempo de conversión en el que, apoyados en los valores del Evangelio, se optara por un proyecto de transformación social y de renovación espiritual.

Esta propuesta de cambio personal permitiría impulsar una economía de comunión, “basada en valores alternativos como la democracia participativa, la igualdad, el apoyo mutuo, la solidaridad, la justicia social…, a través de formulas como el trabajo cooperativa, el consumo responsable, la finanzas éticas, etc.”.

Con el fin de avanzar en este camino de conversión, estas delegaciones y organismos diocesanos, con el respaldo del Sr. Arzobispo, recuerdan el “gesto diocesano contra la crisis” que proponían el pasado 14 de mayo: “Invitar a todos los cristianos y cristianas de la diócesis, y a todas las personas que quieran expresar su solidaridad, a entregar un donativo generoso con motivo de la paga del mes de julio, para ayudar a los más desfavorecidos, a través de las Delegaciones Diocesanas de Caritas, de Manos Unidas, o de otras entidades socio-caritativas”.

Para participar en el “gesto” proponen tres posibilidades:

- Dar a conocer la iniciativa en las eucaristías de los domingos 27 de junio y 4 de julio, o en aquellas actividades que se organicen con este fin.
- Presentar los proyectos propuestos por Cáritas y Manos Unidas (o por cualquier otra organización que pueda ayudar a combatir los efectos de la crisis y que resulte de confianza) y orientar los donativos directamente a estas asociaciones.
- Arbitrar, en las medidas de las posibilidades de cada comunidad parroquial, cauces que faciliten los donativos de las personas, a través de colectas u otras formas de recogida de las aportaciones, haciéndolas llegar posteriormente a Cáritas y a Manos Unidas.

Con este signo, la Iglesia diocesana quiere ser signo de esperanza ante la construcción de una nueva sociedad más justa y solidaria.

Sábado 26 de junio de 2010, por Javier


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