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Domingo de Oración por las Vocaciones

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Comentario

  Comenzamos esta Semana de Oración por las Vocaciones. Toda la Iglesia va a rezar durante estos días por aquellas personas que han consagrado su vida a Dios y son verdaderos testigos en el mundo, un ejemplo como personas, como cristianos, como discípulos de Jesús. El Papa dice que el testimonio arrastra, contagia... suscita nuevas vocaciones.
 ¿Quién es un testigo de verdad?: el que es amigo de Cristo, el que está totalmente entregado a Dios y el que vive en comu­nión con todos, sin crear divisiones.
 La vocación al sacerdocio y a la vida consagrada, don total de sí mismo a Dios, vivida desde la amistad con Cristo, es un regalo de nuestro Dios Comunión que nos invita a ser comunión para los demás. Comunión que tiene en la Trínidad la fuente y modelo de la fraternidad y unidad entre todos los hombres.
 Esta comunión es el mejor anuncio de la Presencia del Reino en nuestro mundo. La fecundidad de nuestra misión, de la propuesta vocacional, además de ser principalmente acción gratuita y amorosa de Dios, se alimenta del testimonio personal y comunitario de hombres y mujeres recreadores y generadores de comunión. Se lo pedimos al Señor en este rato de oración.

Salmo

Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua, y ya, Señor, te la sabes toda. Me estrechas detrás y delante, me cubres con tu palma. Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras; conocías hasta el fondo de mi alma, no desconocías mis huesos.
Cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra, tus ojos veían mis acciones, se escribían todas en tu libro; calculados estaban mis días antes que llegase el primero.
¡Qué incomparables encuentro tus designios. Dios mío, qué inmenso es su conjunto! Si me pongo a contarlos, son más que arena; si los doy por terminados, aún me quedas tú.
Señor, sondéame y conoce mi corazón, ponme a prueba y conoce mis sentimientos, mira si mi camino se desvía, guíame por el camino eterno.

Testimonio  Jesús Casanueva Vázquez, sacerdote

  Desde el trabajo que desempeño como delegado diocesano de juventud la ex­periencia de comunión no sólo la tengo que vivir, sino que la tengo que alentar en mi diócesis. Para ello he tenido que situar en el centro de esta experiencia a Cristo, que es quien nos une, y a los jóvenes, que son los que nos preocupan. Y desde ahí construir.
 La experiencia de trabajar con otras personas distintas me ha ayudado a abrir horizontes en mi vocación sacerdotal y a centrarla. He descubierto los carismas y las vocaciones vividos por personas concretas y en situaciones reales.
 Y por último, desde mi situación dentro de estructuras diocesanas que buscan la comunión, me doy cuenta de que sólo funcionan cuando hay personas que están dispuestas a vivir desde esta clave, poniéndose al servicio de la evangelización, y acogiendo y valorando lo que los demás son y aportan.
 La comunión querida por Jesucristo se encarna en estas personas que han sido capaces de derribar los muros que parecen separarnos, para que germine el amor que el Señor ha puesto en nuestros corazones. Cuando la gente nos ve unidos, amándonos y trabajando juntos, entonces eso es comunión.

Peticiones

  1. Para que todos los seguidores de Jesucristo vivamos la amistad con Él en la escu­cha de la Palabra, la oración y la Eucaristía, roguemos al Señor.
  2. Para que la amistad con Cristo nos lleve a buscar la amistad con todos los hijos de Dios, especialmente los más necesitados, roguemos al Señor.
  3. Para que los sacerdotes y las personas consagradas vivan la amistad con Cristo como la fuente de su vida y misión, roguemos al Señor.
  4. Para que el Señor de la Vida siga suscitando vocaciones de especial dedicación a su Iglesia y a la comunidad cristiana, para servir en el mundo, roguemos al Señor.
  5. Por toda la vida consagrada en sus múltiples formas, para que siga recrean­do la invitación de nuestro Dios Trinidad a ser testimonio de comunión entre los hombres, roguemos al Señor.
  6. Por nuestras comunidades parroquiales, grupos cristianos, centros educati­vos, para que la vocación religiosa y sacerdotal se planteen como una necesidad de la Iglesia y como signo de madurez en la fe, que les lleve a poner sus vidas al servicio del Evangelio, roguemos al Señor.

Oracion

  Señor Jesucristo, tú que sabes cómo llegar al corazón del hombre, abre la men­te y corazón de aquellos que buscan y esperan una palabra de verdad y sentido para sus vidas; da valor a los que saben dónde encontrar la verdad pero temen la exigencia de tu llamada; ilumina y sostén a los que vacilan, tú que eres la Palabra que crea y salva, que recrea y ama.
  Virgen María, ayuda con tu amor maternal a los jóvenes a quienes el Padre dirige su Palabra; sostén a los que ya están consagrados. Que repitan como tú el sí de una entrega gozosa e irrevocable.

Sábado 1ro de mayo de 2010, por Javier


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